Campiani procesado por PLUNA

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Nochebuena en la cárcel: El grupo Campiani fue procesado por el caso PLUNA

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Publicado el 27 de diciembre de 2013

Nochebuena en la cárcel: El grupo Campiani fue procesado por el caso PLUNA

Las vísperas de Nochebuena no se presentaron favorables para Matías Campiani y sus asociados de Leadgate S.A., que fueron procesados con prisión por la jueza Dra. Adriana de los Santos Arigoni, por el delito de estafa especialmente agravado.

Los acusados pasaron la Nochebuena tras las rejas en la cárcel del Campanero, a 8 kilómetros de Minas, en Lavalleja, alojados en las celdas de mediana seguridad y no en la chacra que la prisión posee y que cuenta con una seguridad menos rigurosa.

El resultado del juicio que dejó a Campiani procesado por PLUNA,  ha causado gran revuelo en la opinión pública uruguaya, pues terminó con 75 años de trayectoria de la única aerolínea del país.

El auto de procesamiento de los involucrados fue publicado el martes 24 despertando polémicas en todas las esferas. Los acusados: Matías Javier Campiani Moche, Hugo Sebastián Hirsch y Arturo Álvarez Demalde, fueron enjuiciados con prisión por el delito de estafa continuada especialmente agravado, debido a las irregularidades de su gestión en el directorio de PLUNA S.A., donde se constató una serie de maniobras fraudulentas que abarcan todo el período en que los procesados estuvieron vinculados a la aerolínea.

Las irregularidades comienzan con el inicio de las tratativas de la empresa constituida por el grupo Campiani, que monta una empresa de último momento para cerrar el acuerdo con Pluna, el 28 de diciembre de 2006. Desde allí todo fue una sucesión de estratagemas que incluyen la enajenación del patrimonio de la empresa al momento de asumir la gerencia de la misma, vendiendo aviones, inmuebles en Brasil, Argentina y Chile, además de un importante stock de repuestos y un motor, de cuyas ganancias, superiores a los 15.000.000 de dólares inicialmente invertidos, no se tiene datos ciertos.

Tampoco dicha inversión inicial se pudo probar fehacientemente, salvo el millón y medio que aportaran los tres socios. El resto de la suma, 13.500.000 dólares no se pudo verificar si realmente ingresó a la empresa.

Constituida Leadgate Investment Corporation como accionista mayoritaria de PLUNA SA, con el 75% de las acciones, las decisiones empresariales comenzaron a tomarse unilateralmente, desconociendo a los directores públicos por parte de PLUNA Ente Autónomo, que controlaban el 25% de las acciones y debían fiscalizar la gestión de la aerolínea.

También se recurrió a la creación de empresas subsidiarias con nombres que se repiten, permitiendo realizar maniobras poco claras con sus capitales, como el caso de Eastern Jets America, representante en Inglaterra y supuestamente creada como vehículo oficial para la compra de seis aviones Bombardier, financiados por el Banco de Desarrollo de Canadá, tres de los cuales habrían sido adquiridos sin conocimiento de PLUNA Ente Autónomo. También las empresas Eastern Jets 1 (que no tuvo actividad) y la Eastern Jets 2, cuyos estados se prestaron a confusiones e irregularidades.

Otra maniobra artificiosa fue la destinada a inflar el patrimonio de la empresa, sobrevaluando los aviones de la misma y los bienes inmuebles para disminuir el saldo negativo. La prolongación de la vida útil de la flota, que se extendió de los 15 a 20 reales, a unos 25 a 30 supuestos, con lo que se disminuirían las pérdidas de la empresa, es otro ejemplo.

A esto cabe agregar el alquiler de uno de los aviones adquiridos, a la empresa argentina Aerovip, otra subsidiaria que no poseía aviones y que usufructuaba una frecuencia perteneciente a PLUNA, en la cual, la propia PLUNA alquilaba asientos. O sea, pagaba por asientos en su propio avión.

La deuda que PLUNA mantiene con ANCAP por la provisión de combustible, surgida de las maniobras irregulares con cheques sin fondo y dilaciones en los plazos de pago, asciende a 18.000.000 de dólares.

Al mismo tiempo, se gestionaban préstamos por 30.000.000 de dólares garantizados con la venta de pasajes en Uruguay, Argentina y Brasil.

Aparte de esto, los procesados ejercían como directores y gerentes de la aerolínea, con sueldos de 17.000 dólares cada uno, más un bono especial por buena gestión, por 38.000 dólares para cada uno, que ellos mismos se votaran en 2011.

También están involucrados en el caso, el escribano público, Pablo Seitún Etchavarría, que oficiara como notario en el remate de siete de los aviones de PLUNA, tras su cierre, y que fueran adjudicados a Hernán Antonio Calvo Sánchez, en representación de la empresa española Cosmo SA, y que figura como Antonio C. Sánchez en los documentos, donde además el escribano argumentaba que se había realizado una puja, cuando en realidad, fue Sánchez el único ofertante habilitado. A ello se suma un aplazamiento en el pago de la seña del 10%, obligatoria al momento de la compra, de la que no se ofrece ninguna clase de justificación.

Por su parte, la jueza elevó a la Suprema Corte de Justica los expedientes del ex ministro de economía, Fernando Lorenzo y del presidente del Banco República, Fernando Calloia, como expedientes aparte, atendiendo a la excepción de inconstitucionalidad presentada por sus defensores, ante la acusación por parte del fiscal Juan Gómez, de abuso innominado de funciones.

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